domingo, 8 de abril de 2018

"CAMPEONES", LA MEJOR PELÍCULA QUE HE VISTO HASTA HOY

Escribo esta entrada de blog antes de que los sentimientos dejen de estar en la línea de mi piel.

Para empezar, quiero dejar muy claro que no soy crítica de cine, ni siquiera cinéfila... Disfruto del cine, sencillamente, no trato ni pretendo hacer análisis más allá de las emociones que me provoque una película.

Ayer fui al cine con mi hija, le propuse ver "Campeones" y ella asintió. Yo, por la afinidad con mi profesión, tenía mucho interés por verla, pero era un proyecto a medio plazo.

Lo primero que me impresionó fue la gran afluencia, no estoy acostumbrada a ver una sala de cine completa, menos para una película española. El público era muy variado, desde familias completas y grupos de jóvenes, hasta señoras mayores con dificultades para acceder a sus asientos.

Comenzó la proyección y la sala quedó en silencio. Desde el minuto uno me enganchó la historia. Que personas con diversidad funcional protagonicen una película, ya es un punto a favor para atraerme, pero mucho más ha sido la forma de abordar el concepto de "capacidad" y la manera de reflejar las distintas realidades sociales que las rodean.

Reí de verdad, bueno, el público rió de verdad, pero reímos con ellos, no de ellos. Este es el mismo sentimiento que he vivido tantas veces en el aula con mi alumnado con diversidad funcional y que hace que trabajar con ellos, que tener la suerte de estar conectada a ellos, haga mi trabajo maravilloso. Es algo que cuesta mucho explicar, como cuando me preguntan a qué me dedico y me dicen que mi trabajo debe ser muy duro, que lo admiran y que no sabrían si serían capaces de dedicarse a ello... Es duro, pero no por ellos, sino por otras muchas cosas que en esta película se muestran con bastante claridad (obviamente no puedo decirlas para no destripar la película).

Para mi (también para mi hija, que lo ha repetido varias veces desde ayer), es la mejor película del mundo. Reímos con ellos y lloramos por lo que la sociedad no entiende o no quiere llegar a entender.

Hay mucho que cambiar y en lo que avanzar; sobre todo, hay que comprender y asumir que las personas con diversidad funcional no deben esforzarse para parecerse en lo posible a la "normalidad". Hay que entender, de una vez por todas, que hay que aceptar a cada persona como es y dejarla ser como es. Cuando de verdad entendamos eso, podremos llegar a descubrir las distintas capacidades que tanto pueden enriquecer nuestra sociedad.